
Esta es la última entrada del año y ya sabéis mi manía por las palabras. Hoy me voy a meter en el berenjenal de la gramática, espero no perecer en el intento. La gramática distingue:
“Los sustantivos propios son nombres que distinguen o identifican a un individuo o ejemplar de los demás de su especie”
“Los sustantivos comunes permiten nombrar todos los objetos pertenecientes a una misma especie.”
Una diferencia apreciable.
Nombres propios.
Hay una cosa que a mí me encanta, es que me llamen por mi nombre: Juan. Supongo que a todos nos pasa, que una persona, sobre todo alguna con la que no tienes mucha relación, se acuerde de tu nombre es algo bonito. Yo intento acordarme de los nombres de las personas (aunque mi memoria no da para mucho) y hablarles con sus nombres propios. Es algo más que solo acordarte del nombre, es que nos sentimos nombrados/as, individualizados/as, reconocidos/as, apreciados/as… El nombre propio de cada uno, de cada una, nos nombra, mucho más allá que distinguirnos, creo que nos nombra como seres humanos. Los judíos tenían está concepción del nombre que recorre toda la Biblia (1)
Por eso creo que los líderes desde la confianza tenemos que fijarnos en los nombres de las personas que comparten equipo con nosotros. Quiero decir, fijarnos en cada persona con sus particularidades, entender quién es, qué quiere, desde dónde nos habla, en qué momento está, cómo es, a qué aspira, qué ama, qué le cuesta… Mirar a cada persona de manera individualizada, en proceso, en construcción hacia su máximo potencial.
Por eso, en esta última entrada del año, os sugiero que hagamos un ejercicio. Sentémonos tranquilos, bajemos la luz, cerremos los ojos y escuchemos nuestra respiración y, cuando estemos calmados/as, empecemos a decir despacio, casi en un susurro, los nombres de las personas con las que te hayas encontrado este año y que te vayan resonando, parándote un momento en cada nombre, en cada rostro…
A mi me vienen: Alberto en el hospital, Christoph que no está con nosotros, Miguel que ha encontrado un nuevo trabajo, Marta y su proceso para aprender a cuidarse, Nuria y sus ganas de aprender, María que se ha separado, Teresa que tanto me ayuda… tantos y tantos nombres que nos llenan de alegría, de compasión, de esperanza, de apoyo, de Vida. Nombrarles es salir de nosotros/as mismos para unirnos a ellos/as, que siempre es un gran ejercicio.
Nombres comunes.
Pero también están los nombres comunes, aquellos/as de los que no sabemos sus nombres, que aparecen en los periódicos, o de las que nos hablan pero no los/as distinguimos. Me refiero a multitud de personas que no les ponemos nombre y, quizás, por eso no nos acordamos de ellas, no están en nuestro pensamiento, ni en nuestro corazón… Y, entonces, se nos olvidan o no los/as sentimos cercanas, o no nos afectan más que solo algunos instantes…
Por eso os propongo, que sigáis con los ojos cerrados y nombréis a tantos nombres comunes que también os resuenan y que han estado en los periódicos o en vuestros pensamientos a lo largo del año. Y que cuando penséis en ellos, quizás podéis intentar adivinar sus nombres, ponerles nombre y rostro…
A mi me viene: las personas que han padecido el terremoto de Haíti (quizás se llamen: Leandre, Jonassaint, Renaud, Jean-Jean, Jean-Pierre, Pierre-Philipe…), Las mujeres afganas (Aahoo que significa gacela o Aaquila que significa inteligente, o Arezo que significa deseo o esperanza…), los refugiados sirios (Maya, Hana, Georges, Elías…), y, así, podemos seguir por lo que os vaya surgiendo: realidades y personas sin nombre.
Creo que si le dedicáis un rato os ayudara a acabar el año de otra manera. Deseo, con todo el corazón, que os ayude a ampliar y profundizar la mirada, vuestra mirada apreciativa. Gracias por seguirme todo el año, seguiremos el que viene, y os deseo una FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO NUEVO LLENO DE ALEGRÍA,
PODEMOS SEGUIR PONIENDO NOMBRES EN LOS COMENTARIOS.
(1) El nombre posee, en la mentalidad semita, una importancia singular; indica el ser de la persona, su misión, su destino. (J.A. Pagola, “Jesús una aproximación histórica”)
A final de este año, agradecerte a ti, Juan, este blog y todas tus reflexiones. Nombrar nos ayuda a dar gracias por todas esas personas que se han cruzado en nuestro camino y que nos han hecho, como bien dices, salir de nosotros mismos para mirar más allá. Para mí, como bien sabes, tú eres, Juan, un nombre propio.
¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo! Un abrazo.
Gracias José Ángel, te nombro y te agradezco tanto!!!! Feliz Navidad
Y … un blog (con nombre propio) «Liderar desde la confianza» de un autor (con nombre propio) «Juan Goñi» que a mí, Paloma (con nombre propio) me continúa (ya desde hace años ;D) tendiendo puentes hacia la VIDA (con mayúsculas). GRACIAS.
Mil gracias a ti. Paloma.
Feliz año, Juan, y gracias por tu poner tu sabiduría y experiencia al alcance de todos. Seguiré aprovechándolo.
Un fuerte abrazo.
Txemi