
En los entornos de trabajo se habla mucho de motivación, el/la líder debe motivar, el personal debe estar motivado, la motivación es un elemento fundamental etc. Sin embargo, no estoy del todo seguro que la motivación sea una buena palabra para lo que yo llamo liderar desde la confianza. En primer lugar, (ya sabéis que me gustan las palabras) me he ido al diccionario a ver qué ponía en la definición de motivar. La tercera acepción dice: «influir en el ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo» y pone un ejemplo: «el profesor motiva a los alumnos para que estudien». Me ha hecho pensar, y, no sé, me viene algo de utilitarismo, ¿podría darse que el profesor motivara a los alumnos para que sean lo que ellos/as quieran? La definición me parece un poco manipuladora: «para que proceda de un determinado modo», es peligroso porque ese «determinado modo» ¿es él que yo quiero?, ¿el que la organización necesita? ¿o el que el equipo quiere? ¿se podría «motivar» para que las personas descansen y no se estresen si esto es lo que las personas necesitan en un determinado momento? Como siempre el diccionario me abre los ojos y, en este caso, me ha desvelado algo que yo sentía dentro y no le podía poner nombre. Nunca me ha gustado la palabra motivación, motivar, estar motivado. Una cosa que me pasa mucho últimamente es que no me gustan las palabras que denotan tensión, presión, peso… y motivación, sutilmente me parece que carga. Seguramente es muy subjetivo pero es lo que yo siento.
Alegría: «sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores»
Diccionario RAE
Pensaba qué palabra podríamos usar para hablar de cuál es el clima que ayuda a que una persona o un grupo que dirigimos pueda desplegarse. Y me ha venido alegría. Una vez una persona amiga y creyente me dio un consejo que me parece muy bueno: «el indicador para conocer el camino del Reino es la alegría, si estás alegre estás en el camino». He buscado en la RAE la definición de alegría: «sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores». Me ha gustado. Sobre todo, lo de «vivo». Es lo que andaba buscando. Un grupo alegre está vivo. Una persona alegre está viva. Probablemente sería mucho mejor que los/las líderes dijéramos: «buscamos la alegría», «el equipo está alegre» o «trato de alegrar a mi equipo». Creo que las palabras hacen el cambio y si usáramos alegría en vez de motivación quizás quitemos peso, carga, esfuerzo para conseguir esa base de la que siempre hablamos, el suelo fértil donde la persona pueda desplegar su potencial.
La alegría de la que hablo tiene algunas características.
- No es ingenua: está incardinada en la realidad y la asume de manera muy consciente, al mismo tiempo, ayuda a observar el presente y el futuro de manera apreciativa.
- No es estar todo el día riéndonos. La alegría está de fondo, permanece incluso en los momentos más difíciles y duros. Para esto tenemos que cuidarla, recogerla, apreciarla como un valor muy importante siempre.
- No es superficial: las personas más desarrolladas que conozco, las que están consiguiendo desplegar lo mejor de ellas mismas, son personas alegres. Son personas alegres no un momento, a ratos, son personas alegres de fondo. Les miras la cara y especialmente a los ojos y tienen una alegría serena, profunda. Son personas que han vivido mucho y, por tanto, también han sufrido mucho pero han amanecido a la alegría y pueden mirar la vida desde ahí.
- La alegría es muy seria. El valor es la alegría y no la seriedad, sé que es difícil porque todo lo que hacemos lo teñimos de seriedad: las empresas, los proyectos, los objetivos, incluso los retos. Todo lo que hacemos tiene que ser muy serio y parece que estar alegre supone falta de seriedad. Yo me voy dando cuenta de que la alegría de fondo es lo más serio que tenemos en las manos. Y que estar todo el día con caras graves y tensas no ayuda, más bien dificulta.
Escribir esto me ha dado luz, a mi me cuesta esto de estar alegre de fondo. Sin embargo mi propuesta es que a partir de hoy hablemos de equipos alegres en vez de equipos motivados. Me gustaría que os hicierais estas preguntas y me respondierais en los comentarios: ¿Es mi comunidad, mi equipo, mi familia, mi…. alegre ? ¿Qué pequeño paso (solo uno) podría dar mañana para avanzar hacia la alegría?
No todo en el diccionario está bien. Al leer la definición de alegría, en la tercera acepción dice: «irresponsabilidad, ligereza». Es verdad que, a veces, la usamos así: «se ha tomado las cosas con demasiada alegría». Tenemos que estar muy rotos y ser muy escépticos para que hayamos transformado a ese punto la palabra alegría. Deberíamos hablar con la RAE. Os deseo una alegre vida.
Juan, me has dado mucho que pensar con esta reflexión…a menudo se me antoja que necesitamos palabras nuevas. Muchas de nuestras palabras han sido vilipendiadas, pisoteadas, manipuladas…y ya no sabemos bien que transmitimos con ellas. Y las palabras son importantes, están cargadas de energía que producen su efecto en las personas, en ti, en mi…entiendo la palabra Alegría del mismo modo que tu la cuentas y me encanta…creo que es uno de los atributos más destacados en las personas que han marcado mi vida. Si, hablemos de ALEGRIA en mayúsculas!
Gracias Merce, para mí también ha sido un descubrimiento, es como si las palabras aparecieran para nombrar mejor las realidades que tenemos. Comparto contigo que las palabras marcan la diferencia y transforman. Un abrazo,