Espacios de Confianza

Delegar, una prueba de confianza

Pantalla de mi ordenador

Hace ya unos cuantos años, pasaba por una época bastante mala de trabajo. Estaba estresado, cargado, con la cabeza llena de cosas, cansado, llegaba siempre tarde a todos los sitios y no sabía por donde empezar. Había leído sobre gestión del tiempo y, aunque había empezado distintos métodos, seguía igual.

Recuerdo una tarde paralizado delante de la pantalla del ordenador, miraba la pantalla pero no veía nada, deambulaba por mis pensamientos. En un momento, como un destello giré la cabeza y miré al equipo que trabajaba conmigo y pensé: son estupendos… ¿me podrían ayudar? Y me di cuenta…

No estaba delegando bien, todo lo hacía yo, me cargaba con cualquier cosa, a todo decía que sí y no balanceaba bien a lo que podía llegar y a lo que no, lo que podía hacer yo y lo que podían hacer otros. No sabía delegar. Nunca me habían enseñado. ¿Eso cómo se aprende? Necesitaba aprender a delegar, en el fondo necesitaba desarrollar todo el potencial que tenía el equipo.

Había leído bastante sobre delegación pero no dejaban de ser recetas que no servían o discursos impostados sobre lo importante que era delegar. No me ayudaban. Entonces, volví a mi mantra: La confianza (siempre ha sido mi lema). ¿Cómo sería la delegación desde la confianza? Y zas!!! se me ocurrieron varias cosas que me ayudaron mucho, casi un proceso. Os cuento:

  • En primer lugar, darme cuenta. Muchas veces no somos conscientes de que lo que hacemos lo puede hacer otro y lo puede hacer mejor que yo. Para eso se me ocurrió una idea creativa: escribí en un post-it la palabra y la puse en la pantalla del ordenador (como en la foto de esta entrada). Así cada vez que estaba haciendo algo miraba el post-it y me recordaba y me preguntaba si eso que estaba haciendo lo tenía que hacer yo o lo podría hacer otro. Me ayudo mucho.
  • Después aprendí a hacerme una pregunta mucho más importante. No se trataba de delegar la tarea que estaba haciendo sino la responsabilidad completa. ¿Podría delegar esta responsabilidad entera? ¿Por qué sigo haciendo esto yo? Hasta entonces había delegado tareas (Escríbeme esto, haz un informe, completa esto que yo he hecho…), me di cuenta que eso liaba más mi trabajo, confundía a las personas porque no tenían el contexto suficiente. Pongo un ejemplo: en una ONG el Coordinador General está preparando una campaña de concienciación para un nuevo proyecto. Cuando se da cuenta que podría delegar la pregunta no es ¿A quién puedo encargar esta campaña? sino ¿Hay alguien en mi equipo (trabajadores, voluntarios etc) que pudiera encargarse de las campañas siempre?
  • Posteriormente, trataba de elegir la persona de mi equipo que tuviera más cualidades para ello o que pensaba que lo podía hacer bien y además, intuía que se iba a apasionar con la responsabilidad. Le llamaba y tenía una charla abierta, explicándole por qué quería delegar esa responsabilidad, por qué había pensado en ella, cómo serían los pasos. Luego escuchaba sus reacciones (verbales y no verbales), sus objeciones, sus inseguridades… Después teníamos un diálogo abierto, sobre todo centrado en el futuro ¿Cómo lo harías? ¿Qué cosas cambiarías de lo que estamos haciendo? ¿Qué nuevas ideas se te ocurren?. Al final siempre le daba un par de días para pensarlo y que me respondiera. Normalmente me decían que sí, aunque también me han dicho que no y no pasa nada, perfecto, no es su momento.

No se trata de delegar la tarea sino la responsabilidad completa. Esto produce autonomía, creatividad y motivación.

Hasta aquí cómo lo enfoqué yo, por si sirve. Lo que me interesa es que detrás de la delegación hay mucho de confianza. En mi experiencia he visto muchas objeciones hacia la delegación en general:

  • Si delego perderé el control, puede que se me vaya de las manos. Justo de eso se trata de perder el control.
  • Si delego no se hará como yo quiero. Suele ser una objeción del perfeccionismo que todos tenemos.
  • Si delego cargaré al otro y ya tiene suficiente. ¿Por qué no se lo preguntas? Mi experiencia es que precisamente la motivación se basa en que las personas tengan responsabilidades completas en las que puedan desarrollar su creatividad y manera de hacer. Lo que desmotiva y carga de trabajo son encargar tareas sin conexión y sin sentido.
  • No está preparado. Si no das el paso nunca lo estará. Yo suelo ser partidario de «lanzar a los leones» a las personas y, después, acompañarles en el proceso.
  • ¿Y si comete un error y lo pago yo? El miedo al error y la culpabilización del error es lo que más parálisis produce en un equipo. El equipo se paraliza por miedo a fallar, prefiere no decidir a decidir y seguir como siempre a arriesgar.
  • ¿Tengo que delegar todo? ¿Entonces, yo que haré? Tienes que delegar lo más posible porque tu función, como líder, es desarrollar a las personas y, también, hacerte responsable de las decisiones que toma tu equipo.

El denominador común de estas objeciones es la falta de confianza y detrás de la falta de confianza están cosas que todos tenemos y que nos da miedo cambiar: el control, el perfeccionismo, la inseguridad, el miedo… (pon tú las tuyas siempre está bien mirarse).

Para los creyentes o no creyentes, mirando a Jesús y su manera de «liderar». ¿Cuál era una de las frases que más repetía? «No tengáis miedo». Pues eso.

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