
Actualmente se está hablando mucho del propósito en las organizaciones, es como si, de pronto, descubriéramos que existe algo más que los objetivos, que los proyectos, que las ideas, que los números, que los planes… Algo que nos une mucho más allá.
Es interesante esta moda, porque pone en evidencia algo que siempre ha estado ahí y que ahora se descubre como nuevo. Que esto resulte una novedad en cierta manera me sorprende. Por fin nos damos cuenta que lo que verdaderamente produce unión, motivación y nos lleva más allá, es eso que nos une profundamente. Unos lo llaman propósito, otros visión, otros ideal etc. Nos estamos refiriendo a aquel fundamento por el que la persona o el grupo humano se une para llevar a cabo una misión en el mundo que contribuya a hacerlo mejor. Yo prefiero hablar de fuente que de propósito porque es de lo que bebe la organización desde el principio. En la fuente está contenida la identidad de la organización, es lo que quisimos ser, lo que somos y lo que seremos.
Yo prefiero hablar de fuente que de propósito porque en el origen de la organización está su identidad, su carisma, su misión y su sentido.
El propósito nace y se identifica con lo que yo llamo la fuente. La fuente es el sentido primero, primigenio por el que nació una organización y que supone un ideal compartido desde su origen. Pondré algún ejemplo:
Una organización religiosa, una ONG…, nacen con un carisma, un ideal, un fundamento que muchas veces fue inspirado por su fundador/a. Este origen primigenio, es fuente desde la que bebemos, la que nos inspira, la que nos da sentido y, se convierte, además en el propósito de futuro.
Otros ejemplos: un país, un empresa, un colegio, incluso una famila nace por esa inspiración primera, la fuente, que es la que crearon sus fundadores y que poco a poco ha ido configurando al grupo.
Lo concreto un poco más para que se entienda. Por ejemplo, un hospital nació con el propósito de «curar» y los que lo crearon así lo tuvieron claro. Aunque el hospital evolucione o se especialice ese propósito primero (curar) sigue siendo lo que configura a las personas que trabajan en él y además las lanza al futuro (evoluciona pero permanece).
CÓMO TRABAJAR LA FUENTE.
- Un error que se comente actualmente, desde mi punto de vista, es querer crear el propósito de nuevo de una organización mediante procesos bienintencionados a través de la reflexión de todos. El propósito ya estaba en la organización, está en la fuente. Por eso no se trata de encontrar el propósito sino de redescubrirlo o evidenciarlo e, incluso, actualizarlo pero no crearlo de nuevo. Si esto no se hace así y el nuevo propósito no está unido a la fuente, se producirá una enorme distorsión y no unirá a la organización. Especialmente a las personas más antiguas y que, probablemente, viven más la fuente originaria.
- Es importante que cada generación actualice la fuente y la formule de forma sencilla (por ejemplo: curar, enseñar humanamente, contribuir al conocimiento etc) porque responderán mejor a la intuición primera que quizá no fue formulada explícitamente, más bien tomó forma de intuición. Este proceso de actualizar la fuente ayuda mucho al orden y sentido de las organizaciones.
- Tenemos que tener cuidado con distorsiones que se producen por no tener claro cuál es la fuente de una organización. Pondré un ejemplo con el que en ocasiones me he encontrado: una institución religiosa, desde su fundación, podría concretar su ideal en evangelizar mediante la enseñanza. La forma en que se concreta el ideal es en la enseñanza a través de un colegio. A veces ocurre, que otros objetivos (por ejemplo: la pastoral extraescolar o la clase de religión) se imponen por encima de los objetivos del colegio en sí mismos. Esto produce distorsiones porque lo que se quiso crear es un colegio de enseñanza para evangelizar y esto es lo que debe primar. No debe haber mala conciencia porque un colegio solo enseñe, es más, en la enseñanza cotidiana está la principal misión para vivir el propósito. Las actividades extraescolares o la clase de religión deben estar al mismo nivel que el resto de clases ya que todas tienen el objetivo de responder al propósito. No pueden convertirse en el objetivo fundamental. A veces ocurre.
- La fuente no es una cosa abstracta. En la medida que es real y que configura a una organización es muy concreto. Lo que ocurre a menudo, es que lo tenemos relegado a los cuadros en las paredes o a documentos olvidados. Es muy concreto, si continuamente nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Esto que estamos haciendo responde a nuestra misión, nuestro carisma, nuestra fuente…? ¿De qué manera?
Liderar desde la confianza nos lleva continuamente a preguntarnos por la fuente porque creer en las personas es conseguir que puedan vivir su propósito personal en una organización, esto hace que las personas encuentren sentido a su labor. Una constante del líder será recordar, discernir, ayudar a concretar la fuente en la vida cotidiana de su equipo.
Podemos seguir dialogando en los comentarios.
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