Espacios de Confianza

Mariposas en el estómago.

Close up of a senior woman and her instructor doing tandem skydiving

A veces me pregunto cuál es la misión del líder, del líder desde la confianza. Podemos poner varias misiones que el líder trata de afrontar: guiar al equipo, organizar el trabajo, hacer que el equipo trabaje de manera conjunta… todas estas misiones son parte de nuestro trabajo. Sin embargo, a mí me parece, que hay una misión que es la más genuina de todas: desarrollar a las personas del equipo. Desarrollar significa aprender cosas nuevas, pero va más allá de aprender porque no centra el foco no en conocimientos y habilidades sino en la capacidad que tenemos los seres humanos de ir completándonos, siendo más personas, más adultos/as, más integrados/as, cada día más lo que estamos llamados a ser (la mejor versión de nosotros/as mismos/as).

Existe un esquema clásico del desarrollo humano que me ayuda a explicar lo que creo que es el camino del desarrollo humano.

El esquema es muy sencillo. Si nos mantenemos en la zona de confort, no hay aprendizaje, ni desarrollo. Si, por el contrario, pasamos rápidamente a la zona de pánico, avanzamos demasiado rápido y nos paralizamos por el temor que experimentamos ante las nuevas experiencias y retos. El secreto está en que las personas avanzamos en la zona de aprendizaje, que es una zona de movimiento acompasado que integra bien lo que vamos aprendiendo. Los líderes desde la confianza tenemos que tener muy claro este esquema para dirigir a los equipos. De hecho, nuestro trabajo, es hacer que cada una de las personas y el grupo en su conjunto estén en la zona de aprendizaje.

En esta entrada, como ya he señalado, no quiero hablar tanto del aprendizaje como del desarrollo humano. Para mí, aprendizaje lo centramos en conocimientos pero el desarrollo lo vinculamos más a que la persona vaya adquiriendo nuevas areas de expansión, nuevas experiencias y hábitos que antes no se daban porque le costaban y que le van situando en nuevas cotas de su ser persona, la persona que quiere llegar a ser. Voy a poner un ejemplo con el aprendizaje del inglés. Aprender sería ir a clases de ingles y mejorar mi vocabulario, mi gramática etc. Desarrollo sería dar una conferencia en inglés ante un auditorio. Por esto el aprendizaje no suele llevarnos a la zona de pánico, en cambio el desarrollo sí. En el ejemplo, si impulso demasiado rápido a una persona a dar la conferencia en inglés puede que la lleve a la zona de pánico y, entonces, se paralice y no quiera volver a asumir nuevos retos en su dominio del idioma porque le aterrorizan. Esto es lo que los lideres tenemos que calibrar.

Entonces, vamos a ver cómo trabajar el desarrollo humano y a empezar a distinguirlo para poder trabajar con nuestros equipos.

Una cosa que suelo decir, para hablar de desarrollo es darnos cuentas de aquellas cosas que nos producen «mariposas en el estómago». Todos tenemos una sensación parecida ante las cosas que nos cuestan, que nos suponen un reto que normalmente se mueven entre el deseo de hacerlas y el miedo a fracasar. Esa sensación que se da, en nosotros o en los demás nos ayuda a entender dónde mantenernos en la zona de aprendizaje o desarrollo. Esto es muy bueno porque nuestro cuerpo habla más rápido y más claramente que nuestra razón. Además muchas veces cuando racionalizamos, tapamos nuestros miedos, nos autoexcusamos y nos paralizamos.

Voy a contar una experiencia, para intentar ver cómo trasladar el desarrollo humano a la práctica cotidiana. En mi equipo, había una persona que su trabajo era negociar, pero era una persona que tenía dificultades con el conflicto. Poco a poco me di cuenta que normalmente se rodeaba de personas y proveedores que eran fáciles, que tenía buena relación y dejaba para último momento y cerraba demasiado rápido los acuerdos con personas más agresivas, o más asertivas y difíciles para él. Un día que tenía una reunión con una de esas personas que le costaban, le pregunté qué sentía antes de la reunión (teníamos mucha confianza para hablar este lenguaje). Me describió una situación corporal de ansiedad, sudoración, vacío en el estómago.. lo que yo diría «mariposas en el estómago». Pudimos, de esa manera, darle nombre y hablar con franqueza de que esa era una zona de desarrollo, primero mostrándole empatía (le puse muchos ejemplos de situaciones en las que yo tenía mariposas en el estómago) y planteando enfocar la próxima reunión (solo la próxima) de distinta manera más consciente, más preparada para que pudiera afrontar la situación poco a poco y no pasara a la zona de pánico.

Hay muchas «mariposas en el estómago» y de distintas clases: dificultades para vivir el conflicto, dificultades para marcar límites a los demás, dificultades para exponernos , dificultades para mirar nuestra interioridad, dificultades para controlar nuestra agresividad, dificultades para expresar lo que sentimos…. cada uno, cada una de nosotros/as tenemos unas cuantas. El ejercicio de hoy es que penseis en qué situaciones concretas de vuestra vida aparecen «las mariposas». Os dará mucha información sobre vosotros/as mismas y a partir de ahí intentar escribir pequeños pasos para avanzar, dentro de la zona de aprendizaje, la próxima vez.

El desarrollo humano es un camino apasionante y precioso, es un camino para la vida entera y cada día está lleno de oportunidades para ir más allá.

Seguimos en los comentarios.

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