El tema que voy a comentar hoy es un tema complejo, que nos lía mucho en las organizaciones y que además no sabemos gestionar muy bien, sobre todo en estos tiempos de la postmodernidad.
Se trata de cómo vivir y gestionar la jerarquía, es decir ser jefe y en ese sentido estar por «encima» de los demás. Digo que trae problemas porque no sabemos como conjugar muy bien para relacionarnos con nuestros equipos y colaboradores. Esto, según mi experiencia, se vive de distintas formas según el carácter de cada persona. Podría señalar los dos extremos que se producen:
- El «Jefe colega»: es aquel quiere ser amigo/a de todo su equipo, le cuestan los conflictos, no quiere decir lo que ve, no es transparente por no herir, suele delegar mal por no molestar, suele estar muy atareado. Como esto es imposible de gestionar acaba siendo un «dictadorzuelo paternalista» que toma las decisiones ocultamente o crea camarillas en el grupo. No esta en su puesto, sobre todo no está en su sitio.
- El «Jefe control»: es una persona que trata de no delegar, de que el equipo no discuta, que no se le discuta, que tenga el mando y que se sepa. Cualquier opinión, es un ataque en contra, suele ser solitario, marcar distancias, encerrarse en su despacho. Algunos, los más agresivos, suelen dar miedo. Muchos de ellos muestran una gran inseguridad personal aunque traten de dar apariencia de seguridad.
Bueno, son extremos, quizás un poco caricaturizados pero ya me entendéis. Sin embargo, hay innumerables líderes que no saben gestionar muy bien esto de ser jefe. Esto pasa mucho entre las personas jóvenes que han nacido en una sociedad más abierta, más libre pero también más «líquida». Y también pasa mucho en organizaciones religiosas o en ONG ya que su nacimiento está en un propósito altruista, en una visión basada en el amor y la fraternidad, esto lleva a gran confusión y a no saber vivir bien los puestos de liderazgo, e incluso a huir de ellos.
La definición de orden según el diccionario de la R.A.E es «concierto, buena disposición de las cosas entre sí».
Para mi existe una confusión entre jerarquía y orden. Me explico.
- Jerarquía viene de jerarca según la R.A.E: «persona que tiene elevada categoría en una organización«, es decir el que ocupa una posición elevada. Esto es una cuestión que viene dada por las distintas responsabilidades que tiene un sistema (una organización) para organizarse. Sin embargo, no quiere decir distancia, superioridad de uno frente a otro en términos de relación humana. No quiere decir privilegio, no quiere decir control.
- Orden según la R.A.E es «concierto, buena disposición de las cosas entre sí» Es decir, en todo sistema organizativo tiene que haber orden para que las cosas funcionen. Si no existe el orden existe el caos, que es su contrario.
Por eso a mí me gusta más hablar de orden organizativo que de jerarquía. Me gustaría poner ejemplos cotidianos para ayudar a entender que quiero decir con orden:
- Es orden que al final alguien tenga que decidir, que tenga la última palabra. No es orden que todos tengamos la misma responsabilidad y que todo se tenga que hacer por unanimidad.
- No tiene nada que ver con el orden que haya privilegios que hagan diferenciar a las personas (por ejemplo: un sitio privilegiado para aparcar el coche). Pero puede ser orden, dar el sitio a las personas de más autoridad por respeto (por ejemplo, que el abuelo ocupe la cabecera de la mesa), aunque no siempre sea necesario.
- No es orden que las personas del equipo confundan su necesidad de participación con que son ellas las que tienen que decidir y sino no hay buen ambiente.
- Es orden que el líder escuche al equipo, que lo tenga en cuenta, que le dé su sitio, que dé la cara por los errores cometidos por cualquier miembro del equipo… Si no se hiciera así, el equipo no ocuparía su lugar y tampoco el líder porque no sería respetado como tal. El líder también debe ganarse su sitio frente al equipo para que las cosas funcionen.
- No es orden cuando una persona de la organización ocupa sutilmente el lugar del jefe o este deja que lo ocupe. Un ejemplo que a veces pasa, es que, en una familia, el hijo manda sutilmente o no tan sutilmente más que los padres. Este es un sistema que no funciona.
Os voy a contar una experiencia que me sucedió que creo que describe muy bien lo que quiero decir con el orden. Una persona de mi equipo, tenía un planteamiento para un tema que veía muy claro, que defendía apasionadamente y así, lo expuso en una reunión. Estuvimos escuchándole y recogí las opiniones de varias personas del grupo. Unas coincidían con las de esa persona y otras discrepaban. Yo discrepaba y al final de la reunión dije que no estaba de acuerdo y que no se tomaría la decisión. La persona se quedó callada y, conociéndola, se entristeció. A los días, estábamos juntos por otro tema, los dos solos. Le pregunté por la reunión que habíamos tenido y me dijo que su sensación era que no se le tenía en cuenta, que él creía que era lo que se debía hacer. Estuve unos segundos pensando y le conteste: «es verdad que tus argumentos son muy sólidos, me has hecho dudar mucho, no es un tema fácil. Sin embargo, como sabes, a mi me toca la responsabilidad de decidir y no sería fiel a lo que pienso y siento si hubiera aceptado tu propuesta. Ese es mi sitio pero eso no quiere decir que no te respete». Creo que me entendió, aunque por dentro algo se revolviese, pero la relación siguió intacta.
Algunas cosas que os aconsejo a la hora de tomar decisiones para que quede claro el orden:
- Cuando toméis una decisión en consenso en una reunión, que suele ser lo normal en equipos sanos, acabad el tema dando formalmente lugar al orden. Por ejemplo diciendo: «entonces, estamos de acuerdo todos y la decisión es….» Así queda claro y también que tú como líder la avalas.
- A veces se puede delegar la decisión en un grupo por un método democrático de mayorías pero el líder no debe dejar su responsabilidad y debe avalar el método solo para ese caso. Tendrá que decir: «en este caso creo que tenemos que tomar la decisión por mayoría y lo que se decida por mayoría será la decisión de todos también la mía». En este caso existe orden porque el líder sigue teniendo la decisión: su decisión ha sido que se tome por mayoría. Sin embargo, tomar decisiones por mayoría no debe ser lo habitual podría ser una forma de «escaquearse» del líder
- Alguna vez para un proyecto o tema concreto el líder puede delegar su capacidad de decisión en otra persona y avalarla delante el grupo. Debería decir algo así: «para este proyecto delego en Ana y lo que decida Ana es como si fuera yo para este tema».
- Podéis poner más ejemplos que se os ocurran…
Finalmente, para creyentes, Jesús dijo: «el que quiera ser el primero sea servidor de todos» (Mt 20, 27), una de las formas que tiene el líder de servir es decidir. Eso sí, buscando el bien de todos que tendrá que discernir en cada caso, aunque algunos no lo entiendan.
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